miércoles, 18 de septiembre de 2013

Ultimas Opiniones Recogidas [...para comentar después]

OPINIONES


La ley del embudo: lo ancho para los bancos y lo estrecho para los consumidores. ¿Hasta cuándo?

ley del embudo
Dicen que la sabiduría popular es infalible, y de ésta nacen refranes y dichos populares que rápidamente son adoptados por el imaginario popular. Y una de esas expresiones o frases que quiere denunciar una injusticia o inequidad se acuña con el refrán “La ley del embudo/lo ancho para uno/lo estrecho para los demás”, ello en referencia la forma que tiene dicho objeto.
Pareciera que dicho refrán ha sido acuñado para graficar la injusticia que encierra actualmente los mecanismos o soluciones legales que nuestro sistema legal ha escogido para resolver el problema que enfrenta el cliente de una entidad financiera cuando por causas imprevisibles deja de honrar su deuda. Veamos.
Como todos sabemos, en la actualidad nadie puede ser privado de su libertad por deudas (a excepción de las deudas por pensión alimenticia), pero cuando una persona – que incluso haya sido siempre un cliente ejemplar del banco – pero que por cuestiones insalvables deja de pagar, es reportado por ley como moroso a las centrales de riesgo (léase Equifax/Infocorp, Certicom, etc.) y en la base de datos de morosos de la SBS.
Estar reportado en las centrales de riesgo como moroso trae una serie de consecuencias en la vida de una persona que en la práctica es peor que tener antecedentes penales o judiciales, excluyéndola del sistema financiero, laboral y del propio mercado. Por ejemplo: si deseas pedir un préstamo no vas a poder conseguirlo, si postulas a un trabajo también puedes ser rechazado, si deseas alquilar un casa o departamento será mas difícil hacerlo y si deseas emprender un negocio también tendrás muchos problemas. Es en la práctica una “exclusión social”.
Sin embargo y en contra de lo que piensan los abogados de los bancos, dicha situación de ninguna manera beneficia el mercado o los bancos, si no todo lo contrario, los perjudica. Y ello es así porque una persona que ya no tiene acceso al crédito financiero puede adoptar una serie de decisiones que buscarán resolver su problema, utilizando por ejemplo terceras personas (testaferros) para sacar un crédito, o pasarán a engrosar el gran número de ciudadanos que utilizaran los sistemas de salud y educación del Estado, incrementando con ello el gasto público, el cual al final del día sale del bolsillo de todos nosotros.
Lo que debemos hacer es encontrar una fórmula legal en vez de que -como ocurre actualmente- el Estado subsidie al consumidor excluido del sistema financiero, y busque otorgarle de herramientas necesarias para resolver el problema del consumidor y la entidad financiera.
En un debate organizado hace pocas semanas en la PUCP, señalamos, entre otros puntos, las siguientes ventajas para el mercado y los consumidores, que traería una fórmula legal en dicho sentido, entre las cuales están:
-El deudor al perderlo todo se convierten en una carga para el Estado y la sociedad, quienes tendrán que asumir dicho costo (salud, educación, seguridad que antes era cubierto por él).
-Con el actual sistema de responsabilidad patrimonial universal, los deudores tienen menores incentivos para trabajar esforzadamente lo que ocasionará menor eficiencia en las empresas, lo que redundará en pérdidas al Estado y la sociedad.
-Con la actual regulación, al ser una “Espada de Damocles” para el deudor, sólo incentiva la informalidad y el uso de testaferros y estimula la que el deudor actúe al margen de la ley.
-Actualmente los acreedores no tienen incentivos para negociar con el deudor porque al no hacerlo no pierden nada, pero si corrieran el riesgo de ver afectados sus acreencias con una condonación o programa impuesto, su predisposición a negociar sería otra (ver como ejemplos casos en INDECOPI sobre deudas no reconocidas por los deudores).
En resumidas cuentas es “la ley del embudo”, en donde el banco tiene todas las ventajas y el consumidor prácticamente ninguna, ya que el sistema legal actual sólo ha sido pensado para darles todas las facilidades a las entidades financieras de cobrar sus acreencias (lo cual per se no es malo) pero con ello se han generado incentivos perversos para que los bancos y entidades financieras no busquen otras formulas de cobrar sus acreencias (p.e. conciliación, reestructuración, condonación, etc.), lo cual perjudica al banco, el consumidor y el mercado mismo.
En la actual regulación cuando el deudor no tiene patrimonio, el banco no puede cobrar, en cambio por ejemplo con una ley de insolvencia, el deudor se compromete al pago de la deuda en un plan de solvencia acordado entre las partes.
Como dijimos en un principio, la exoneración de deudas o su reestructuración no incentiva la cultura del no pago ya que dicha fórmula legal no admitiría al moroso profesional, consuetudinario o de mala fe.
Asimismo, una eventual ley de insolvencia no tiene porque generar un incremento del costo crediticio, como equivocadamente afirman algunos abogados de los bancos, pues no significa necesariamente un aumento del riesgo que genere mayores provisiones por morosidad. Con la implementación de un análisis de riesgo crediticio que incluye el comportamiento completo del deudor no sólo se evita “socializar” el alza de interés por el deudor moroso o de alto riesgo, sino además incentiva la competencia en el sistema financiero.
Con una eventual ley de insolvencia, es más eficiente para el cumplimiento de los contratos ya que con el actual sistema se acude a una justicia lenta, ineficiente y muchas veces corrupta, más cuando no hay una limitación de responsabilidad patrimonial del deudor.
La Dra. Matilde Cuena Casas abogada y profesora española, realizó hace poco un estudio sobre este tema y viene impulsado una ley similar en su país con la que busca ayudar a salir de la crisis económica a sus connacionales, y para quienes puedan pensar que estas propuestas no funcionarían les informamos que en los EE.UU. existen una ley de quiebras desde hace más de 100 años que contiene varias de las propuestas mencionadas líneas arriba y que no ha -de ninguna manera- incentivado la cultura del “perro muerto” como varios han dicho, sino mas bien, viene resolviendo muchos problemas al propio gobierno norteamericano y la sociedad en su conjunto.
(Artículo publicado en el Semanario Juez Justo N°09 http://issuu.com/juezjusto/docs/jj_semanario-09/1?e=5314521/4860181
PONENCIA: