miércoles, 24 de abril de 2013

NECESIDAD DE UN TRATAMIENTO A LAS SITUACIONES DE SOBREENDEUDAMIENTO


            Las repercusiones del sobreendeudamiento en el mercado, en general, empiezan por advertir que “El individuo sin la capacidad de obtener crédito, no consume, y sin consumir, no habrá suficiente producción de riqueza con la consecuente estancación de la economía de una forma general. La situación financiero-económica del individuo tiene reflejos significativos en el ámbito social y económico de un pueblo”.
            Para el Estado existe la obligación de que el crédito al consumo sea tratado jurídicamente como fruto de un Estado Social en el que vivimos . Ello en razón de “el principio de que la sociedad no se puede desentender de las consecuencias de comportamientos inducidos por ella misma y de los que en último término se beneficiará
            Para la sociedad también es un problema porque un sistema que genera deudores encarece el crédito para todos. Recordemos que la protección al consumidor es un mandato constitucional y no se reduce solo a los consumidores que contratan. En este caso el encarecimiento del crédito perjudica a todos pues crea restricciones para poder acceder a estos servicios, que en última instancia son servicios imprescindibles. Nadie está libre de tener problemas financieros.

Modelo del Fresh Star americano
          
Históricamente “empezar de nuevo” era el lema que atraía a los inmigrantes europeos al nuevo continente. Eventualmente también significaba para algunos escapar de sus problemas financieros y recomenzar literalmente desde la nada, que era una situación preferible a soportar el resto de sus vidas pagando deudas que jamás le permitirían aspirar a ningún desarrollo.
            De ahí que la idiosincrasia americana sea más indulgente con el sobreendeudamiento que la europea.Este modelo tiene como fundamentos la responsabilidad limitada del deudor, la división del riesgo con los acreedores y la necesidad de recuperar lo más rápidamente posible al deudor para la actividad económica y el consumo, además de una clara voluntad de no estigmatizar a la persona sobreendeudada.
            Es una institución muy importante y necesaria en los EE.UU, pues casi el 90% del total de concursos son de personas naturales.

Modelo de Reeducación

            Históricamente predomina en Europa, heredera de la tradición civilista romana, y conserva rezagos de la estigmatización que se tenía acerca del crédito, la usura, la prodigalidad, el endeudamiento, etc. Es un esquema que valora la responsabilidad en las decisiones, es más conservador y menos arriesgado que el primero.
            Este modelo, que se fundamenta en la idea de sobreendeudamiento “culpable”, ya sea por falta de previsión o simple negligencia, se centra en torno a la renegociación de las deudas con los acreedores con vistas a la aprobación de un plan global de reembolso. Este plan puede negociarse en los tribunales o por vía extrajudicial, y es importante el papel que desempeñan los servicios de asesoramiento y mediación en materia de deudas. La condonación de deudas no es nunca automática como en la ley americana. El deudor tendrá que pasar un período de prueba, durante el que destinará una parte de su renta al reembolso de la deuda restante. Sólo después de eso, y a condición de que haya tenido un comportamiento honesto y de buena fe, podrá beneficiarse de la condonación.

            En ambos modelos podemos ver que se ha limitado la responsabilidad patrimonial del consumidor, pues en la práctica el principio de responsabilidad patrimonial universal no es efectivo.

            El respeto al mínimo existencial consiste en que la dignidad de la persona humana servirá como límite al ejercicio del Derecho Patrimonial. Cualquier ejercicio contra el deudor sobreendeudado debe respetar su dignidad. Pero enfatizándola no como una abstracción sino que concretamente debe permitir al consumidor poder vivir dignamente. Principalmente evitando que los hogares se desintegren por los problemas que acarrea el sobreendeudamiento, que sus miembros no tengan que comer menos o desatender la educación y su salud para cumplir con las deudas.
            El estado debe garantizar un orden de bienestar mínimo a sus ciudadanos. Y esto se da sobre la base de los derechos fundamentales, que son mínimos e indisponibles, pero también progresistas.


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