martes, 16 de abril de 2013

La Revisión y Renegociación Contractual del Crédito


            Hay contratos más fácilmente renegociables que otros por la naturaleza misma de los intereses privados que realizan. Pero en los contratos financieros al hablar de la restitución del préstamo en montos dinerarios debemos tener en cuenta de que el objeto de esa prestación es un bien fungible por excelencia. En otras palabras que el dinero como objeto no pierde valor específicamente para determinados contratantes, no hay oferta o demanda de dinero fuera del sistema monetario. Esto es lo que dificulta la renegociabilidad de los contratos que estudiamos, y exige un nuevo marco teórico distinto al diseñado para una economía sostenida por fabricantes y comerciantes, muy diferente a la actual, en la que predomina la lógica financiera.      

            Hay que tener en cuenta por ello que la entidad financiera no puede pretender aprovechar las circunstancias desfavorables de los consumidores para sacar más provecho de ellos con refinanciaciones que empeoran su situación económica. Por el contrario, en un sentido positivo, tiene el deber de ayudar a su cliente en la recuperación de su estabilidad financiera.

            Lo fundamental del nuevo esquema de contratación financiera, comprendida como duradera y asimétrica, es, en consecuencia, la capacidad de adaptación para continuar la relación contractual frente a situaciones imprevistas, o más que todo ajena a la voluntad de la parte débil. La cooperación entre contratantes es esencial no básicamente para sostener sin más estos contratos en el tiempo, sino para garantizar un correcto equilibrio en las prestaciones y en el poder de ambas partes.
           
Tenemos la prohibición del abuso del Derecho para casos como el financiador se niegue injustificadamente a la renegociación, o peor aún que se aproveche de las situaciones sobrevenidas para sacar refinanciamientos abusivos al consumidor. El banco rechace la propuesta de renegociar podría estar incurriendo en un abuso del derecho a través de dos modalidades:


a)        Ejercicio dañoso innecesario
b)        Ejercicio desproporcionado
           


No olvidemos también que la Ley nos dice que los contratos se deben ejecutar de buena fe.


            Podemos acotar también que un deber de renegociación tiene su propia justificación económica, pues ahorra los costos de convertir a la previsión en un acto casi de profecía de todos lo acontecimientos posibles de alterar el orden y el propósito del contrato durante su ejecución.

            Una razón, quizás la principal, para revisar el contrato que se ha celebrado con una entidad financiera es la falta de transparencia y asesoramiento, que como parte del deber de informar, ha sido incumplido por aquélla, y a pesar de lo cual el cliente mantiene su interés y no desea recurrir a la tutela resolutoria.

            Se entiende que si una parte pacta en términos lesivos, sólo puede ser producto de la desinformación y del incumplimiento del deber de transparencia. Asimismo, remediar dicha situación puede estar en manos de las propias partes. Es precisamente la falta de transparencia la que da lugar a situaciones de revisión del contrato, que en justa razón merecerían llamarse modificaciones correctivas, mientras que a aquellas que surgen de situaciones imprevistas, o ajenas a la voluntad de la parte débil, son modificaciones de equidad.

            En el caso de los contratos de crédito al consumo, debe plantearse un deber de renegociación a fin de impedir un ejercicio abusivo de los derechos contractuales de la entidad financiera, y un desequilibrio intolerable. Lo primero en tanto que si las situaciones fueron alteradas el prestamista no obtendrá lo que se le debe, no porque el derecho se lo niegue, sino porque la realidad se lo impide, e incluso devendría en un perjuicio mayor e innecesario para la persona (abusivo), que mercería reparación.
          
  La revisión contractual es un mecanismo preventivo del sobreendeudamiento durante la ejecución del contrato para las propias partes. Los servicios de financiamiento al consumo son relaciones que se desarrollan de forma extendida en el tiempo. En el transcurso del mismo pueden presentarse situaciones que dificulten el cumplimiento de las obligaciones del consumidor o que algunas condiciones contractuales se manifiesten exageradamente onerosas y se amerite una revisión equitativa del mismo.

            Está salida es valida frente a un acreedor concreto, pero cuando son varios se necesita un procedimiento especial. Lo que hasta aquí he mencionado son los aspectos preventivos que necesitamos para corregir defectos en la concesión de créditos. Pero en última instancia necesitamos también una salida armónica para el conflicto entre el deudor y sus acreedores.


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