viernes, 19 de abril de 2013

EL SOBREENDEUDAMIENTO DEL CONSUMIDOR



           Tradicionalmente se tiene en el Derecho Privado al insolvente como aquella persona que carece de suficiente patrimonio para cancelar sus deudas, y su insolvencia se deduce de comparar su activos frente a sus pasivos. El «endeudamiento excesivo» o «sobreendeudamiento» tiene,en cambio,no sólo connotaciones económicas, sino también sociales, porque no es sólo el patrimonio el que se toma en cuenta, sino también la calidad de vida del consumidor.
            Esto es muy distinto al sistema concursal actual que funciona bajo una racionalidad distinta como es satisfacer a los acreedores. No obstante, esto ya es una nueva asimetría entre empresarios y consumidores, mientras aquellos cuentan con mecanismo apropiado para salir de sus deudas los consumidores carecen de alguno.
            Este fenómeno fue tratado por primera vez en la Ley francesa de 1979 y tomada luego como base para el desarrollo de directivas comunitarias al respecto. La regulación que existe actualmente en Europa en tema de créditos de consumo y prevención del sobreendeudamiento no se reduce al ámbito sectorial del ejercicio de la actividad financiera, sino que al estar plasmadas en Directivas de la Union Europea su relevancia es superior incluso a las leyes nacionales.
            Entonces, al preguntarnos cómo se origina esta situación de soobreendeudamiento actualmente hemos identificado los siguientes supuestos:

            Sobreendeudamiento activo:

            Antes era imposible que las personas se endeudaran todos los días y ahora se hace con la mayor naturalidad. Muchas veces esto es promovido por el agresivo marketing y sin pensar en que se podría estar cambiando la estabilidad financiera por comodidad y seguridad a corto plazo.

            Inconsciente o buena fe

            Consumo irreflexivo no sólo es una circunstancia personal, sino que también es promovido por el propio mercado, que requiere velocidad en la venta como en la producción, beneficiándose así con las compras por impulso. No de una forma pasiva, sino invirtiendo en crear un culto por el consumo, una esperanza en el consumidor ordinario de consumir productos de niveles económicos superiores, o la felicidad a través del derroche.
            El pago futuro se desvincula, al menos en la conciencia del Consumidor, del acto de adquisición; esta separación puede ocultarle —bien por su negligencia, bien por la influencia persuasiva del mensaje publicitario— la repercusión del acto de consumo sobre su propio patrimonio, al punto de comprometer, excesivamente, su capacidad de reembolso.
            El consumidor es llevado a adquirir el producto, convencido por el poder embriagante de la publicidad masiva, en radio, televisión, diarios y revistas, en fin, todos los medios de comunicación que tenga en frente, por ende el consumidor fragilizado y vulnerable es fácilmente convencido de contratar, adquiriendo el bien o el producto.

            Consciente o Mala fe

            Sobreendeudamiento culpable es más amplio que el de sobreendeudamiento activo, pues no incluiría sólo los casos de asunción excesiva de deuda ex origine, sino también otros, como el haberse colocado culpablemente en una causa de sobreendeudamiento sobrevenido (la excedencia o baja laboral voluntaria o el despido disciplinario), la solicitud de crédito para la adquisición de bienes o servicios claramente prescindibles (una residencia de verano o una operación de cirugía estética), la pérdida de ocasiones de una mejora económica (el rechazo de una oferta de empleo o el desempleo voluntario de uno de los cónyuges).
            No son situaciones alternativas, sino convergentes, como veremos más adelante. Pero aclaramos que el fenómeno de endeudamiento por encima de las capacidades para cumplir por ser deliberado no implica necesariamente malicia por parte del deudor. No es sólo que los consumidores estén queriendo vivir "por encima de sus posibilidades", sino que también sus ingresos (salarios reales) pueden estar “por debajo de sus necesidades”.

            Sobreendeudamiento Pasivo:

            El consentimiento informado del Consumidor no erradica definitivamente el riesgo del sobreendeudamiento. Principalmente porque la gran expansión del crédito al consumo, propiciada desde el propio sistema, provoca que los particulares carezcan de margen de maniobra sobre situaciones que no pueden controlar.
            Se debe a determinadas contingencias sobrevenidas capaces de mermar la capacidad de ingresos o incrementar los gastos, impidiendo hacer frente a la deuda, tales como despido laboral, accidente, enfermedad o fallecimiento de uno de los cónyuges, asunción de gastos imprevistos
            Señalamos que a veces la situación es algo más compleja que definir al sobreendeudamiento en activo o pasivo, pues puede haber una combinación de ambos. Pero hasta ese punto el hecho de que el desenvolvimiento de una economía, y de la sociedad en general, empiece a basarse en el crédito, presupone que también se asuma los riesgos que genera de manera colectiva. No obstante, hay otras circunstancias que la realidad nos obliga a afrontar.
            Como ha observado la doctrina, la cuestión se complica gravemente, si se tienen en cuenta otras circunstancias:

a)        que en un mismo sujeto pueden concurrir deudas por consumo y deudas empresariales,
b)        que quizás lo relevante no es el origen de las deudas, sino la situación de crisis de la economía             familiar
c)         que el endeudamiento informal, a veces adicional, empeora el problema.

            El sobreendeudamiento supone la pérdida de aquellas capacidades necesarias para el logro de una vida digna y de bienestar. La persona sobreendeudada sin ninguna protección sería incapaz de sostener su patrimonio, o, teniéndolo, de ejercer correctamente el derecho de propiedad sobre los mismos; también podría ser sujeto de hostigamiento injustificado que lo empuje a vivir casi clandestinamente, en exclusión, sin comunicación y con conflictos en el hogar, el trabajo, y su entorno social.

            En simples palabras, lo que ocurre normalmente cuando uno no puede pagar sus deudas es evitar a sus acreedores. En la sociedad de consumo ocultarse de los acreedores significa no consumir y eso es sinónimo de exclusión y marginación.

            Desde el punto de vista del proveedor se puede decir que “Si se sabe que la actividad causará necesariamente daños, no debe la víctima soportarlos ella sola, pues se le estaría cargando con las consecuencias de una probabilidad estadística previamente conocida y aceptada” . Ergo, no es razonable que se le impongan sacrificios desmedidos como si él fuera el único responsable de esa situación.

            Sólo haciendo al acreedor parcialmente responsable del sobreendeudamiento del consumidor, se le incentivará para que ponga mayor cuidado a la hora de conceder el crédito y en la valoración del riesgo concreto que la operación conlleve.



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