viernes, 29 de marzo de 2013

La Importancia Económica y Social del Crédito al Consumo


     Para empezar es necesario observar que el estudio del crédito se ha restringido tradicionalmente al crédito mercantil o al estudio civilístico del cumplimiento de las obligaciones y las garantías clásicas.Sin embargo, la trascendencia del crédito ha sobrepasado esos esquemas y se extiende actualmente bajo una modalidad distinta, una que conocemos recientemente con la sociedad del consumo.
            El crédito es,principalmente en economías en desarrollo como la nuestra,un medio que permite el acceso de las personas al mercado de bienes y servicios básicos.Pero también podemos decirlo de manera inversa, que el crédito permite a los proveedores acceder a nuevos sectores de clientes y a expandir sus actividades económicas. Entonces,es evidente que el crédito permite el desarrollo social y el crecimiento económico de la nación.
            Pero su importancia social no se agota en las ventajas, sino que plantea nuevos problemas, nuevos riesgos para los consumidores, y especialmente para los sectores más vulnerables de nuestro país.Para sectores que aspiran a ser incluidos, pero con respeto, con un trato justo y equitativo que valore sus diferencias.
            Así, también para otros sectores más privilegiados el crédito repotencia su capacidad de consumo.Amplía sus alternativas de elección sobre la base de acumular deudas. Incluso por encima de sus ingresos. Esta acumulación de deudas es un fenómeno que se da hoy en día en nuestro país como nunca antes lo habíamos conocido y para el que se amerita una tutela específica.

            ¿Una tutela frente a qué?Frente a los efectos negativos del crédito. Ese es el problema que mis investigaciones se proponen resolver buscando sistemas de prevención y tratamiento de esa situación.
            ¿Y por qué enfocarnos en el crédito financiero?Como en un inicio, el crédito puede ser otorgado por el propio proveedor de bienes y servicios de consumo.Pero como estamos en un mercado competitivo, con empresas que recurren a la especialización y la división eficiente del trabajo, esta función de financiamiento ha sido asumida por entidades expertas en esta actividad.

            Esto tiene una explicación histórica y económica que debemos repasar para comprender cómo es que hemos llegado a esta situación actual, en la que a través de estas entidades podemos adquirir cualquier cosa a crédito.
            Generalmente cuando se mencionan los principales antecedentes de la sociedad del consumo nos retrotraemos hasta la revolución industrial para señalar el surgimiento de la producción en serie, el aumento de la población en los grandes centros urbanos, la gran innovación tecnológica y el consecuente surgimiento de la contratación en masa y las cláusulas generales de contratación.
            Pero para el campo de nuestro tema debemos referirnos a una situación que vino después. Cuando la producción en serie empezó a hacerse insostenible, porque se llegó a un punto donde la producción sobrepasaba la capacidad adquisitiva de los consumidores. Llegó un momento en el que era más fácil fabricar un bien que venderlo.
            Entonces, es cuando los productores, siguiendoa Henry Ford y la doctrina que lleva su nombre, el "Fordismo", se percataron de que sus trabajadores podían ser no sólo parte de la producción, sino también del consumo.Las propias corporaciones se preocuparon por  incrementar la capacidad de consumo de los ciudadanos y así empezó la sociedad del bienestar donde el Estado aseguraba la satisfacción de necesidades básicas para permitir que el consumidor adquiera cada vez más bienes del mercado.
            En un inicio era el propio proveedor que otorgaba el crédito como una facilidad que aceleraba aún más las transacciones a través de la compraventa a plazos. Posteriormente crearon sus propias entidades para brindar estos créditos, pero aun así la complejidad de administrar tantas deudas y la propia competitividad hizo necesario que sea un tercero quien se ocupase de ellas. Estos terceros eran los bancos.


            Hasta ese momento no había un contrato de crédito como tal, sino un contrato que concedía crédito, en otras palabras, no tenía como objeto brindar un financiamiento, sino vender un producto que resultaba más accesible con un fraccionamiento en el pago del mismo.
            Ahora este tercero financiador convierte lo que era una facilidad, lo que era una herramienta que conservaba su carácter accesorio para promover ventas, en el motor de la sociedad del consumo como la conocemos hoy.
            A partir de ahí, en la década del 60,el crédito al consumo cobra una fisonomía propia y un marco de regulación especial, que fue liberándose cada vez más de restricciones como el control de tasas, la condenación de la usura, etc, para permitir lo que la historia ha dado por llamar la “época dorada del capitalismo”.
            Es así cómo lo que empezó como ya dijimos con el Fordismo, que era aplicado en el mercado automovilístico, continúa hasta nuestros días con la tarjeta de crédito.


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