viernes, 28 de septiembre de 2012

¿Que es el sobreendeudamiento?


deuda
Se produce un sobreendeudamiento cuando el patrimonio y los ingresos de un hogar no cubren el pago de sus necesidades básicas y de las obligaciones contraídas con sus acreedores.
De hecho, si la suma total de las deudas supera el 40% de la renta familiar disponible, la familia se encuentra en una situación de alto riesgo de sobreendeudamiento.
Las circunstancias más comunes por la que se puede padecer el sobreendeudamiento son las siguientes:
1-La pérdida del empleo durante un largo tiempo, hace que se recurra a los créditos de consumo y líneas de crédito, además,  al uso de tarjetas     de         crédito,   para   solventar los gastos durante ese periodo.
2-La iniciación de un negocio fallido origina unas deudas que, a menudo, exceden la capacidad de pago.
3-Ser víctima de una estafa o fraude (empresas fantasmas que actúan en Internet, negocios piramidales, etc.) puede producir situaciones de impago.
4-El desconocimiento de cómo funcionan ciertos productos financieros hace que se quede atrapado en altos intereses, lo que puede dar lugar a una espiral de deudas.
5-Un suceso imprevisto en algún miembro de la familia (un accidente, una enfermedad, la defunción, etc.) puede dificultar el abono de una deuda contraída.
6-Una conducta negligente, en la que no se controla el nivel de gastos, hace que se asuman créditos excesivos a los que no se puede hacer frente.
7-Los créditos rápidos sólo deben solicitarse cuando se han agotado otras alternativas, porque tienen un interés superior al 20%

Pautas para evitar el sobreendeudamiento

Los criterios que deben seguirse para evitar llegar a una situación de sobreendeudamiento son sencillos, aunque no siempre fáciles de llevar a cabo.
Ampliar los plazos de la hipoteca: Cuanto mayor es el plazo de devolución del préstamo hipotecario, menor es la cuota mensual que se debe pagar. Sin embargo, el coste total de adquisición de la hipoteca es más elevado, ya que se ha desembolsado más dinero por los intereses. Por ello, el plazo más adecuado es el más breve posible, sin que el abono mensual sobrepase los limites de riesgo de sobreendeudamiento.
Buscar una refinanciación de la deuda: Cuando se tienen varios préstamos contratados a un interés elevado, se puede negociar con el banco un proceso de refinanciación de deuda, que consiste en una reagrupación de los créditos a un tipo de interés menor.
Contratar los créditos de forma correcta: Se debe reducir las deudas, abonando primero las más apremiantes y las de menor cuantía. En cambio, no conviene solicitar un crédito para adquirir bienes prescindibles, puesto que se devuelve mucho más de lo que se pidió, debido a los altos intereses.

Además, en la medida de lo posible, conviene evitar

Los créditos personales: La entidad pone a disposición del consumidor un capital para una finalidad concreta (un negocio, una intervención quirúrgica, etc.), pactándose unos plazos de reembolso. En la actualidad, los créditos personales se conceden a un interés que ronda el 15%.
Los créditos al consumo: En ellos, el capital prestado se destina en exclusiva al pago de una determinada compra. Los créditos personales al consumo se utilizan para la adquisición de bienes y servicios de uso familiar y personal en temas como automóvil, reformas del hogar, etc. y tienen un tipo de interés muy alto.
Los créditos rápidos: Son de pequeña cuantía (1,000 a 10,000 pesos), se asocian a situaciones de consumo imprevisto y tienen un coste muy alto (por encima del 20%). Solo deben solicitarse cuando se han agotado otras alternativas.
Evitar los sobregiros en cuenta corriente: Los sobregiros en la cuenta corriente tienen un alto interés por parte de los bancos y se sitúan entre el 8,5% y el 25%, en función del tipo de cuenta corriente y entidad. Financiar una compra a través de un sobregiro supone un aumento del riesgo de sobreendeudamiento, por el alto coste que conlleva y porque, a partir de ese momento, el banco presentará una mayor dificultad a la hora conceder un crédito. Por otra parte, tampoco se debe cubrir el sobregiro a través del uso de tarjetas, ya que el coste del tipo de interés aplicado a la tarjeta se suma al del sobregiro.
Asimismo, hay que tener presentes las fechas de vencimiento de pagos de deudas para evitar penalizaciones por demoras.
Tener las tarjetas justas: La utilización de tarjetas de credito incita a un mayor consumo, puesto que no se tiene la percepción de que se ha gastado. Por ello, conviene tener las tarjetas justas y cancelar las que no se emplean. Para los gastos diarios, se debe usar dinero en efectivo.
El coste por extracción de dinero en efectivo a crédito en cajeros de la propia entidad se sitúa, de media, en el 3% de la cantidad sacada. Si se hace en un cajero de otra entidad, el coste puede ascender a un 4,5%.
Asimismo, las comisiones por operaciones corrientes con entidades bancarias (mantenimiento de tarjeta, de cuenta corriente, transferencias, etc.) suponen un coste medio anual para el consumidor, por lo que conviene solicitar una rebaja al banco.
Renunciar a los gastos innecesarios: Es conveniente identificar los gastos superfluos que se pueden eliminar, reducir o aplazar hasta un momento de mayor desahogo económico y, mientras, dar prioridad a los gastos esenciales, como el pago de la hipoteca y las facturas de los suministros del hogar (agua, luz, gas, etc.).
El resto de las deudas debe abordarse según el volumen y tipo de interés que generen al mes y teniendo en cuenta la penalización por demora. Además, hay que olvidarse de las comidas fuera de casa, las celebraciones y otros gastos sociales.

Un consumidor informado tiene poder, así que al momento de hacer sus cálculos financieros tome en cuenta sobre todo el sobreendeudamiento, para asi poder tomar las mejores decisiones.


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