jueves, 26 de julio de 2012

Comentario sobre el Reporte de Standard & Poor`s


         Acontece frecuentemente que la prensa en nuestro medio carece de rigurosidad para referirse a sus fuentes y al valor de las mismas. Así que las noticias nos llegan, entonces, como un lejano rumor que apenas se hace perceptible para las personas comunes. A menos que sea un especialista en la materia, puedo asumir que no tiene idea de lo que es "Standard & Poor`s", el valor de sus opiniones, o lo que pueda ser significado de su nombre en castellano.

         El hecho es que con breves páginas han opinado sobre la situación de créditos en el Perú, en un reporte que involucra también a Colombia y Brasil. El comentario debería ameritar ser breve, entonces. Empezamos advirtiendo al inicio una oración que sintetiza el contenido de este documento y que comprobaremos en seguida:

"En nuestra opinión, la puesta en marcha de estándares de suscripción conservadores se volverá cada vez más importante a medida que estos bancos empiezan a otorgar financiamiento a personas y empresas con perfiles crediticios más débiles".

         En consecuencia, lo sugerido esta dirigido a la sostenibilidad del modelo actual en el que se brindan los servicios financieros. Esta actitud de volverse conservadores tal vez solucione el problema de los bancos desde su perspectiva de lucro. Pero no es la solución al problema de los consumidores, e incluso diríamos que es un contrasentido porque el crédito debe ser para quien lo necesita, y no sólo para personas con perfiles sólidos, a los que suponemos hostigaran más con ofertas de crédito. Ello dependerá del tipo de crédito obviamente. ¿Pero acaso considera en alguna parte el documento que muchas veces son los propios bancos los que debilitan financieramente a los consumidores?

         ¿Tiene coherencia restringir el crédito en un país con los índices de bancarización más bajos de la región? ¿Cuál es el sentido de desacelerar el crédito cuando un gran sector de la población está excluido del acceso a bienes y servicios indispensables? La salida no es desacelerar el crédito desde una perspectiva "conservadora". Al contrario, debe propenderse a su difusión. Es para eso que existen las entidades financieras.

           Sin embargo, hay constataciones muy oportunas, pero que ameritan ser enfocadas en su integridad:

"Sin embargo, el financiamiento al consumo ha llevado el endeudamiento de los hogares a niveles que consideramos moderadamente elevados –y que están por arriba de los de sus pares. De acuerdo con el “Reporte de Estabilidad Financiera” del banco central, el servicio de la deuda de los hogares (servicio mensual de la deuda entre el ingreso promedio) se situó en 40.3% a junio de 2011, frente a 37.7% al mismo mes de 2010. Por el contrario, la penetración bancaria sigue siendo baja en comparación con otros países: la cartera de crédito del sistema bancario representó un bajo 26.4% del PIB al cierre de 2011. Aunque el crédito es una herramienta útil para apoyar la expansión económica, el incremento del endeudamiento de los hogares podría traer consigo riesgos no deseados y daños a la salud del sistema financiero de Perú".

         El problema son los nuevos sujetos de crédito, que la banca no quiere reconocer, aquéllos que han estado excluidos de la atención del Estado y del Mercado en cuanto a un trato digno. Podemos estar conformes o no con la sociedad de consumo en que vivimos, pero debemos admitir que la pobreza se mide dentro de ella por el acceso que se tenga al mercado para consumir.

         Por eso no creemos que el tema pase por establecer parámetros numéricos, sino valorativos. El problema no es hasta cuanto asciende una línea de crédito en función a los ingresos. Claro que es muy importante, pero no tanto como el comportamiento de que le llamen insistentemente para RECORDARLE que tiene crédito disponible, o a preguntar por qué no se gasta la tarjeta cuya linea de crédito le han aumentado, o que le digan que lo han aprobado para un crédito vehicular que no ha solicitado. No es sólo, incluso, el comportamiento de la banca, sino también de los proveedores que venden más y más rápido con el sistema del crédito.

         Un consumidor no es tonto como para no saber que el endeudamiento es malo en principio. Pero es inducido por el mercado al sobreendeudamiento desde una lógica de ganancias a corto plazo. El Sistema Financiero es de todos los peruanos, así no hayamos pisado nunca un banco. La respuesta es sencilla y es que no se respeta la Democracia económica. Estamos hablando de que los bancos crean EXCLUSIÓN y contradicen el fin mismo del Sistema Financiero. No se trata de "desacelerar" sino cambiar el motor del sistema; que no sean ya las ganancias cortoplacistas, sino la persona y el respeto de su dignidad como dice nuestra constitución.

         No es por ser alarmante pero la verdad es que el tema se está tomando con demasiada pasividad en nuestro medio. Desde hace tiempo que la morosidad se incrementa, pero paradójicamente también la disposición de crédito. Es momento de que se hable del sobreendeudamiento y el abuso en la concesión de créditos. Nosotros estamos estancados en discusiones sobre la transparencia desde el modelo de la información cuando en otros países se ha evolucionado al modelo de la dignidad humana como límite al ejercicio de las actividades financieras.

         La discusión está en otro escenario. Al menos para los que sabemos de qué trata realmente el Derecho del consumidor. No se trata de "limitar" el crédito, sino de fortalecer el respeto a la dignidad de la persona desde una visión integral en todos los aspectos de la contratación. Decir que debemos limitar el crédito es excluir a las personas del mercado, y hacerles desconfiar de las entidades financieras.

        Ese no debe ser el mensaje. Debemos hablar de una renovación sustancial y no de medidas que sirvan de "contención" para que las Entidades financieras puedan mantener sus condiciones de abuso contra los consumidores. Este no es sólo un tema de capacidad profesional o competencias administrativas. Esto concierne a todo el Estado porque afecta la Economía nacional. Los bancos lo saben y los consumidores también. Todos sabemos lo que pasa. El problema es que nadie se decide a hacer nada. Estamos atrapados en una especie de inercia o complicidad. Porque inconscientemente también llevamos esa lógica del crédito en la cabeza, estamos postergando y aplazando algo que al final vamos a lamentar todos.







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