lunes, 30 de julio de 2012

Balzac en Tiempos de Crisis


Honoré de Balzac [y E. M. de Saint-Hilaire]

El Arte de no pagar sus deudas y de satisfacer a sus acreedores sin gastar un céntimo en diez lecciones, o Manual de Derecho Comercial p
ara uso de gente arruinada, deudores, desempleados y demás consumidores sin dinero

Trad. de Jürgen Jencquel, rev. por Vicente Corbi
Ediciones Espuela de Plata, 2011 (2ª ed. corregida), 158 pp.
ISBN: 978-84-15177-12-8.


jueves, 26 de julio de 2012

Comentario sobre el Reporte de Standard & Poor`s


         Acontece frecuentemente que la prensa en nuestro medio carece de rigurosidad para referirse a sus fuentes y al valor de las mismas. Así que las noticias nos llegan, entonces, como un lejano rumor que apenas se hace perceptible para las personas comunes. A menos que sea un especialista en la materia, puedo asumir que no tiene idea de lo que es "Standard & Poor`s", el valor de sus opiniones, o lo que pueda ser significado de su nombre en castellano.

         El hecho es que con breves páginas han opinado sobre la situación de créditos en el Perú, en un reporte que involucra también a Colombia y Brasil. El comentario debería ameritar ser breve, entonces. Empezamos advirtiendo al inicio una oración que sintetiza el contenido de este documento y que comprobaremos en seguida:

"En nuestra opinión, la puesta en marcha de estándares de suscripción conservadores se volverá cada vez más importante a medida que estos bancos empiezan a otorgar financiamiento a personas y empresas con perfiles crediticios más débiles".

         En consecuencia, lo sugerido esta dirigido a la sostenibilidad del modelo actual en el que se brindan los servicios financieros. Esta actitud de volverse conservadores tal vez solucione el problema de los bancos desde su perspectiva de lucro. Pero no es la solución al problema de los consumidores, e incluso diríamos que es un contrasentido porque el crédito debe ser para quien lo necesita, y no sólo para personas con perfiles sólidos, a los que suponemos hostigaran más con ofertas de crédito. Ello dependerá del tipo de crédito obviamente. ¿Pero acaso considera en alguna parte el documento que muchas veces son los propios bancos los que debilitan financieramente a los consumidores?

         ¿Tiene coherencia restringir el crédito en un país con los índices de bancarización más bajos de la región? ¿Cuál es el sentido de desacelerar el crédito cuando un gran sector de la población está excluido del acceso a bienes y servicios indispensables? La salida no es desacelerar el crédito desde una perspectiva "conservadora". Al contrario, debe propenderse a su difusión. Es para eso que existen las entidades financieras.

           Sin embargo, hay constataciones muy oportunas, pero que ameritan ser enfocadas en su integridad:

"Sin embargo, el financiamiento al consumo ha llevado el endeudamiento de los hogares a niveles que consideramos moderadamente elevados –y que están por arriba de los de sus pares. De acuerdo con el “Reporte de Estabilidad Financiera” del banco central, el servicio de la deuda de los hogares (servicio mensual de la deuda entre el ingreso promedio) se situó en 40.3% a junio de 2011, frente a 37.7% al mismo mes de 2010. Por el contrario, la penetración bancaria sigue siendo baja en comparación con otros países: la cartera de crédito del sistema bancario representó un bajo 26.4% del PIB al cierre de 2011. Aunque el crédito es una herramienta útil para apoyar la expansión económica, el incremento del endeudamiento de los hogares podría traer consigo riesgos no deseados y daños a la salud del sistema financiero de Perú".

         El problema son los nuevos sujetos de crédito, que la banca no quiere reconocer, aquéllos que han estado excluidos de la atención del Estado y del Mercado en cuanto a un trato digno. Podemos estar conformes o no con la sociedad de consumo en que vivimos, pero debemos admitir que la pobreza se mide dentro de ella por el acceso que se tenga al mercado para consumir.

         Por eso no creemos que el tema pase por establecer parámetros numéricos, sino valorativos. El problema no es hasta cuanto asciende una línea de crédito en función a los ingresos. Claro que es muy importante, pero no tanto como el comportamiento de que le llamen insistentemente para RECORDARLE que tiene crédito disponible, o a preguntar por qué no se gasta la tarjeta cuya linea de crédito le han aumentado, o que le digan que lo han aprobado para un crédito vehicular que no ha solicitado. No es sólo, incluso, el comportamiento de la banca, sino también de los proveedores que venden más y más rápido con el sistema del crédito.

         Un consumidor no es tonto como para no saber que el endeudamiento es malo en principio. Pero es inducido por el mercado al sobreendeudamiento desde una lógica de ganancias a corto plazo. El Sistema Financiero es de todos los peruanos, así no hayamos pisado nunca un banco. La respuesta es sencilla y es que no se respeta la Democracia económica. Estamos hablando de que los bancos crean EXCLUSIÓN y contradicen el fin mismo del Sistema Financiero. No se trata de "desacelerar" sino cambiar el motor del sistema; que no sean ya las ganancias cortoplacistas, sino la persona y el respeto de su dignidad como dice nuestra constitución.

         No es por ser alarmante pero la verdad es que el tema se está tomando con demasiada pasividad en nuestro medio. Desde hace tiempo que la morosidad se incrementa, pero paradójicamente también la disposición de crédito. Es momento de que se hable del sobreendeudamiento y el abuso en la concesión de créditos. Nosotros estamos estancados en discusiones sobre la transparencia desde el modelo de la información cuando en otros países se ha evolucionado al modelo de la dignidad humana como límite al ejercicio de las actividades financieras.

         La discusión está en otro escenario. Al menos para los que sabemos de qué trata realmente el Derecho del consumidor. No se trata de "limitar" el crédito, sino de fortalecer el respeto a la dignidad de la persona desde una visión integral en todos los aspectos de la contratación. Decir que debemos limitar el crédito es excluir a las personas del mercado, y hacerles desconfiar de las entidades financieras.

        Ese no debe ser el mensaje. Debemos hablar de una renovación sustancial y no de medidas que sirvan de "contención" para que las Entidades financieras puedan mantener sus condiciones de abuso contra los consumidores. Este no es sólo un tema de capacidad profesional o competencias administrativas. Esto concierne a todo el Estado porque afecta la Economía nacional. Los bancos lo saben y los consumidores también. Todos sabemos lo que pasa. El problema es que nadie se decide a hacer nada. Estamos atrapados en una especie de inercia o complicidad. Porque inconscientemente también llevamos esa lógica del crédito en la cabeza, estamos postergando y aplazando algo que al final vamos a lamentar todos.







miércoles, 25 de julio de 2012

"Hablemos más simple"


Otto Regalado Pezúa
La campaña "Hablemos más simple" emprendida por la Asociación de Bancos del Perú (Asbanc) es una iniciativa que tiene como objetivo "simplificar" el mensaje transmitido por las instituciones financieras participantes a sus prospectos y clientes en las estrategias de comunicación que estas brindan para informar a sus ahorristas sobre el rendimiento que tendrá su dinero depositado en el banco y/o el costo que deberán pagar los prestatarios por el dinero solicitado a la institución.
Para lograr este objetivo, las instituciones financieras participantes incluirán en su material publicitario la simbología presentada en la siguiente figura:
tcea.jpg
Estas instituciones financieras buscan, a través de esta campaña, generar confianza en sus clientes y convencer a sus prospectos que utilicen los servicios que ofrecen para ganar participación de mercado elevando los índices de bancarización.
El índice de bancarización, es decir, el porcentaje de la población que tiene acceso a los servicios financieros en el país es uno de los más bajos de la región. En el Perú la bancarización en promedio es de 25%, por ejemplo, se tienen departamentos como Huancavelica con 5% de bancarización, y otros como Lima y el Callao con una penetración de los servicios financieros que bordea el 55%. En otros países, como Brasil y Colombia, la tasa de bancarización alcanza el 45% y en Chile sobrepasa el 60%, constituyéndose éste último como el país con mayor penetración del uso del sistema financiero en la región.
Para lograr los objetivos trazados, las instituciones financieras deben igualmente trabajar en la oferta de servicios que brindan, y en la implementación de diferentes canales de atención que ponen a disposición de sus clientes. Por ejemplo, el Banco de Crédito del Perú (BCP) tiene siete mil puntos de atención en todo el país incluyendo agencias, agentes y cajeros automáticos, estos principalmente en zonas urbanas. 
Para bancarizar a una mayor población se tienen que crear diferentes canales, la opción de la banca electrónica es una alternativa, aunque la limitante por ahora es el acceso a internet de cierto segmento de la población. Tal vez el futuro sea la banca celular por la mayor penetración de telefonía móvil a nivel nacional.
Otra iniciativa que se ve en el mercado, es la oferta de agentes flotantes del BCP que el año pasado puso a disposición en el lago Titicaca y este año lo hizo en el río Trapiche, en la Amazonía.
¿Cómo mejoraría usted la comunicación para atraer mayor cantidad de clientes a las instituciones financieras? ¿Qué otras iniciativas se le ocurre a usted para incrementar los índices de bancarización en el país?

lunes, 23 de julio de 2012

Decálogo para Prevenir el Sobreendeudamiento (ASPEC)




En breve comentaremos más sobre el tema.


Encuesta Global sobre la desigualdad de riqueza


Un total de 12,234 adultos fueron encuestados en Argentina, Australia, Brasil, Canadá, Chile, China, Francia, Alemania, Ghana, Grecia, India, Indonesia, Kenya, México, Nigeria, Pakistán, Perú, Rusia, Corea del Sur, España, Turquía, el Reino Unido y los EE.UU. entre 06 de diciembre 2011 y 17 de febrero de 2012. Las entrevistas fueron realizadas por el GlobeScan y sus socios globales cara a cara o por teléfono. En seis de los 23 países, la muestra fue limita a las principales zonas urbanas. El margen de error por país oscila entre + / - 2,9 al 4,9 por ciento, 19 veces de 20.

En 12 países más del 50% de las personas dijeron que no creen que los ricos se merecía su riqueza.

En sólo seis países encuestados en el año 2012 algo más de la mitad aceptó que los ricos merecen su riqueza. 

En Perú sólo el 29% piensa que los ricos merecen la riqueza que poseen.





jueves, 19 de julio de 2012

S&P: Expansión rápida del crédito en Brasil, Colombia y Perú:

...¿llegó el momento de que los bancos desaceleren?




Tipo de Informe: Reports

Publicado : Martes 17 de julio, 2012

Proveedor: Standard & Poor's, S.A. (Internacional) 

Nº Páginas: 11 

Autor: José Pérez-Gorozpe / Angélica Bala

Email Autor: jose_perez-gorozpe@standardandpoors.com;
                    angelica_bala@standardandpoors.com



Reporte S&P






En breve dejaremos nuestra opinión.



[Película] La Locura del dólar - 1932



American Madness (La Locura del dólar) es una película de 1932. Dirigida por Frank Capra y protagonizada por Walter Huston en el papel de un banquero de Nueva York envuelto en un escándalo. Capra repetiría la escena de “pánico en el banco” en su clásico de 1946 It´s a Wonderful Life(Qué Bello es Vivir).

En la era de la Gran Depresión, la junta directiva de el banco Thomas Dickson, quiere que Dickson (Walter Huston) se fusione con le New York Trust y dimita. Él se niega. Una noche, roban del banco de Dickson 100.000 dólares. El sospechoso es Matt Brown (Pat O'Brien), un ex-convicto al que Dickson contrató como Jefe de Cajeros. Brown, totalmente leal a Dickson, se niega a decir donde estuvo esa noche. Realmente tiene dos testigos para su coartada, la Señora Dickson (Kay Johnson) y su compañero de trabajo Cyril Cluett (Gavin Gordon), pero Brown no quiere que Dickson descubra que su mujer estaba con Cluett en una cita romántica. Cluett tiene una deuda de juego de 50.000 dólares. Él es el verdadero responsable del robo, pero deja que Brown parezca culpable. La noticia del robo hace que la gente saque su dinero del banco, pero los amigos de Dickson acuden en su ayuda ingresando dinero y el banco se salva.

http://depositfiles.com/de/files/a53prs71j
http://depositfiles.com/de/files/3vf78kse5



martes, 17 de julio de 2012

[Noticias] CONACUP:ASOCIACIONES DE CONSUMIDORES PIDEN AL CONGRESO Y AUTORIDADES “LEY DE INSOLVENCIA FAMILIAR”




Las asociaciones de consumidores integrantes del CONACUP así como asociaciones civiles amigas exhortan a las autoridades establezcan una Ley de Insolvencia Familiarque permita a las personas y familias peruanas la renegociación de sus deudas con bancos y entidades financieras, sin poner en peligro su sobrevivencia.
Actualmente en nuestro país cuando una empresa entra una crisis financiera y no puede cumplir con sus obligaciones nuestra legislación permite resolver dicho problema a través de procedimientos concursales, más aún el presidente Humala ante la crisis económica que vienen atravesando los clubs deportivos ha visto por conveniente lanzarles un salvavidas creando un procedimiento concursal especial ante INDECOPIsin embargo cuando los consumidores y sus familias enfrentan situaciones similares no tienen ninguna ley que los proteja.
Desde año 2011 se encuentra lista una Ley Modelo de Insolvencia Familiar para América Latina y existe una norma similar vigente en Colombia, asimismo actualmente se viene discutiendo normas similares en Argentina, Brasil y El Salvador. Esta ley buscaría proteger a los consumidores de los servicios financieros, como se hace con las empresas y ahora último con los clubs deportivos, cuando se enfrentan a dificultades económicas excepcionales.
En tal sentido pedimos a las autoridades que en aras de la famosa inclusión social exista una ley que otorgue a los consumidores peruanos que por causas fortuitas no pueden honrar sus deudas tengan una segunda oportunidad y de esta manera rehabilitar al deudor y una vez saneada o reestructurada su deuda pueda seguir generando riqueza para satisfacer sus necesidades y las de sus familiares.
Lima, 23 de Marzo del 2012
PRENSA-CONACUP
Contacto: conacup@gmail.com
Tel. 225-2738 / 986-143211
Av. Prolong. Guardia Civil 380 Of. 407 San Borja
(1/2 cdra. de INDECOPI)

domingo, 15 de julio de 2012

[Textos] El Titanic como ejemplo financiero




Arturo Pérez-Reverte
Patente de corso -  XLSemanal - 02/4/2012


Al bordo del Titanic
            Parece que fue ayer, y ya ven. La noche del próximo 14 de abril toca aniversario: cien años justos desde que el Destino, que tiene ganas de guasa, puso un iceberg en mitad de la ruta del Titanic. Barco publicitado como insumergible, tecnología ultramoderna, primer viaje, 2.228 personas a bordo entre pasajeros y tripulantes. La mar lisa como un plato. Y zaca. Cubitos de hielo en la cubierta de estribor, desgarro bajo la línea de flotación, y al fondo. Millar y medio de ahogados preguntándose cómo ha podido pasarme esto. Glú, glú. Después, un siglo de leyenda, libros, películas: la de Kate Winslet y Leonardo di Caprio, estupenda. La protagonizada por Clifton Webb, prescindible y mediocre, incluso mala. La mejor, en mi opinión, la más rigurosa y perfecta -la he visto docenas de veces, y sigo haciéndolo- es La última noche del Titanic, dirigida por Roy Baker sobre un guión nada menos que de Eric Ambler, basado a su vez en un libro conciso y magnífico de Walter Lord, A Night to remember -así se titula la película en inglés-, que ninguna de las obras posteriores logró superar nunca. El libro de Lord, publicado en 1954, acabo de verlo en bolsillo, recién reeditado, con el mismo título: La última noche del Titanic. Así que quien quiera saber exactamente lo que ocurrió a bordo entre el 14 y el 15 de abril de 1912, no sé a qué espera, si tiene una librería cerca. O lejos.
            Ignoro si les pasa a ustedes. A mí, aquella tragedia me trae a la cabeza naufragios y desastres más recientes. Y como ese Destino al que mencionaba antes no tiene sentimientos y le gustan las paradojas, y por otra parte soy de los que imaginan a una especie de dios borracho, o bromista cósmico, tronchándose de risa con los afanes de las miserables hormigas que corremos bajo su bota, la coincidencia de fechas entre el aniversario del Titanic y la que está cayendo no me parece casual. Por el contrario, creo que todo responde al mismo plan. A la naturaleza de las cosas. A la misma estupidez colectiva que ahora ocupa el lugar de la inteligencia y el ingenio que durante siglos nos hicieron progresar y ser mejores, hasta que dejamos de serlo.
            No sé si consigo explicarme. Consideren lo que el Titanic simboliza hoy. Las tripas del asunto. Dejen de lado la parte sentimental, si pueden. La compasión natural por las víctimas, las emociones y otros elementos perturbadores del buen juicio. Mírenlo con objetividad fría, como nos mira ese bromista al que me referí antes. Dos mil y pico infelices, desde sofisticados millonarios a emigrantes pobres como ratas, que confiando en la publicidad de la compañía White Star, que califica su barco de insumergible, se instalan alegremente a bordo de un artefacto de acero que pesa 45.000 toneladas, y cuya tendencia natural, si algo falla en la técnica -y la técnica puede fallar siempre-, será irse al fondo por su propio peso. Y no contentos con tentar a la suerte de tal manera, esos pasajeros confían sus vidas a una tripulación en la que los marinos auténticos son minoría. A un sindicato -así los llamó Joseph Conrad- de cocineros, mayordomos y camareros más dedicados al confort del pasaje, a que éste coma bien, duerma cómodo y se divierta, que a la navegación profesional propiamente dicha. Ahora, como guinda del pastel, añadan a eso una compañía naviera dispuesta a hacerse a toda costa con los récords de navegación y los beneficios que ese primer viaje puede traer en cuanto a promoción y venta de pasajes en el futuro. Con lo que tenemos, resumiendo la cosa, un artefacto monstruoso, hijo de la ambición y la arrogancia, lleno de incautos y gobernado por irresponsables, lanzado a veintiuna millas por hora en llena noche atlántica, a través de un mar lleno de icebergs. O sea: bingo.
            Y ahora mírenme a los ojos y digan si la historia no suena calentita, a reciente de estos días. Cambien pasajeros por nosotros mismos, tripulantes por entidades financieras, compañía naviera por políticos desvergonzados, incompetentes y embusteros. Cambien la fiesta a bordo, los pasajeros de lujo con sus copas de champaña, los de tercera clase soñando con la vida mejor que podía aguardarles en América, por todos nosotros, nuestros créditos fáciles sobre sueldos que no podían sostenerlos, nuestro derroche, nuestra estupidez suicida, nuestro mirar hacia otro lado a las primeras señales de hielo en el mar. Metan todo eso en un ordenador, oigan. Denle a la tecla enter y saldrá nuestra foto exacta, saludando sonrientes desde la cubierta del barco insumergible, encantados de habernos conocido. Felices de estar ahí. Observen sobre todo nuestra cara de idiotas. Cien años ya, desde el Titanic, y no hemos aprendido nada.

[Artículo] El Derecho al Trato Justo y Equitativo en la Concesión de Créditos de Consumo



                 Tal como señalan Brix y Mckee, Es más fácil hablar sobre la regulación del tratamiento justo de los consumidores financieros que hacerlo”[i]. Esta situación se da, en palabras del jurista argentino Mosset Iturraspe, porque vivimos en un contexto donde “la eficiencia reemplaza a la justicia, el afán de lucro a la equidad, el crecimiento económico a la solidaridad, como si fueran valores opuestos, incompatibles, y no complementarios, tales como eficiencia con justicia, lucro con equidad, crecimiento con solidaridad”[ii]. Por tal razón ha sido necesaria la expresa mención al mismo en el CPDC:
            Artículo 1º.- Derechos de los consumidores (…)
            d. Derecho a un trato justo y equitativo en toda transacción comercial y a no ser discriminados por motivo de origen, raza, sexo, idioma, religión, opinión, condición económica o de cualquier otra índole.
            Para explicar el tema debemos recordar que en el Derecho Romano existieron tres preceptos clásicos: neminem lædere (no hacer daño a nadie); suum cuique tribuere (dar a cada uno lo suyo); honeste uiuere (vivir honradamente). Representaban, respectivamente, la justicia conmutativa (ius strictum), la justicia distributiva (æquitas) y la justicia universal (pietas o probitas). Así, la justicia conmutativa es meramente preservativa y trata igualmente a todos, mientras que la distributiva tiene en cuenta los méritos y las necesidades, y por ello considera a los diferentes individuos de modo desigual[iii].
            De este modo, y más desde la retórica del iusnaturalismo, “justo y equitativo” han sido criterios de adecuación que siempre van acompañados[iv]. Básicamente representan, en la materia que abordamos, estándares de comportamiento que se conjugan. Tal como lo ha descrito Hervada, “A cada uno hay que darle lo suyo, porque así lo exige la ontología de la persona humana y la estructura misma de las relaciones humanas. Pero en las relaciones humanas no todo es justicia; hay también otros deberes, que son propios de otras virtudes. La solidaridad y la caridad, la misericordia y la moderación y otras virtudes engendran también deberes que han de armonizarse con los de la justicia”[v].
            De esta forma “justicia y equidad” referida al trato que brindan las entidades financieras significa que todos los consumidores son dignos del mismo respeto, pero para brindar un trato equilibrado y realista deben también valorarse sus diferencias. Si tal como dice Goldsmitch “La equidad se opone al adagio mecanicista: la ley es pareja”[vi], esto se aplica no sólo para los operadores jurídicos, sino para todos los llamados a cumplir la Ley, y, en este caso, las normas de consumo. Estamos hablando de hacer lo justo en el caso concreto.
            Lo dicho no tiene por qué contradecir el modelo de negocio de las actividades financieras. Es fácil tomarlo en cuenta si entendemos que “la equidad natural de la razón humana explicada en su totalidad es una aplicación de la sabiduría a los asuntos de la utilidad, puesto que «sabiduría» en su más amplio sentido, no es sino la ciencia de hacer uso de las cosas según su naturaleza”[vii].
            Por eso decimos que es necesario darle al consumidor un trato de acuerdo a la situación especial que presente, y más aún reaccionar enérgicamente cuando se abuse de ella. Como bien lo han señalado los estudios para realidades como la nuestra: “Las barreras culturales también son importantes. Aunque es posible que los clientes de bajos ingresos esperen ser tratados de manera justa y respetuosa, sus expectativas y la confianza en las finanzas formales pueden ser bajas y es posible que no tengan alternativas, lo que los lleva a aceptar el tratamiento abusivo o coercitivo[viii].
            En este último caso un ejemplo noble de trato equitativo sería que si una controversia o reclamo debe presentarse por escrito, aquellas personas que no pueden completar los formularios solas deben recibir asistencia[ix], e incluso también en la continuación del reclamo. Como señalan Brix y Mckee, “Los consumidores deben creer que su caso se manejará de manera justa y expeditiva, lo que representa un desafío con los grupos que se encuentran social y económicamente aislados. Es posible que los clientes tengan temor de no poder acceder a los servicios si presentan quejas, o bien pueden tener la inquietud de que los funcionarios del gobierno utilizarán los datos de los clientes para otros fines que no sean la solución de controversias”[x].


            En general, “Los clientes de bajos ingresos no pueden permitirse el lujo de adquirir servicios financieros innecesarios”[xi]. Por eso tampoco deberían las entidades financieras promover dichas conductas, como efectivamente lo hacen actualmente remitiendo a domicilio ofertas tendenciosas sin conocer la real situación económica del destinatario. Ello, entre otras prácticas, vulneran lo que realmente significa un trato “justo y equitativo”.
            Para nada colisiona lo expuesto con la prohibición del trato discriminatorio, que protege un bien jurídico distinto, y refuerza lo ya dicho. Todos deben tener acceso a los servicios financieros y al crédito, pero en una cultura de responsabilidad tanto por parte de los consumidores como de las entidades que lo otorgan. Tal como lo señala Bonfanti, no podemos hablar del derecho de consumo como si se tratara siempre de situaciones homogéneas[xii] y ello se destaca más en el crédito al consumo.
            En este mundo del consumo casi todos nos estamos igualando en lo que se refiere a hábitos de consumo, y, en consecuencia también en riesgos,  pues la Coca-Cola que consume uno no es mejor que la Coca-Cola que consume otro, como diría Andy Warhol. Pero no puede pasar lo mismo con los servicios de crédito de consumo. La idoneidad del servicio de financiamiento debe ser valorada en función al cuidado que se ha tenido para conceder el crédito, y para responder adecuadamente a situaciones que puedan afectar su cumplimiento, de acuerdo a la particular situación financiera de cada consumidor.




[i] BRIX, L.; MCKEE, K., “Reglamentación para la protección del consumidor en entornos de bajo nivel de acceso: Oportunidades para fomentar el financiamiento responsable”. En: ENFOQUES. Nº 60. 2010. Washington, DC: CGAP. Pág. 13.
[ii] MOSSET ITURRASPE, Jorge.  Los daños en una economía de mercado”. En: II Congreso Internacional de Derecho de Daños. Universidad de Lima. 1996. “Cuando al mercado concurren en masa los indigentes, los que padecen extremas, los que están ávidos de satisfacer sus necesidades más apremiantes sin posibilidad alguna de discutir, de regatear, de «defender sus derechos» como consumidores, la situación es muy diferente”. MOSSET ITURRASPE, Jorge.  Interpretación Económica de Los Contratos: Justicia Contractual. Rubinzal-Culzoni; Santa fe, 1994. Pág. 23.
[iii] Para cuestiones más específicas sobre el tema puede revisarse: CASTAN TOBEÑAS, José. La equidad y sus tipos históricos en la cultura occidental europea. Reus; Madrid, 1950.
[iv]Derecho natural o de la naturaleza: (…) Se considera más frecuentemente como Derecho natural a ciertas reglas de Justicia y de equidad que la razón natural ha establecido entre los hombres o mejor dicho, que Dios ha grabado en nuestros corazones. Tales son los preceptos fundamentales del Derecho y de toda Justicia: vivir honestamente, no ofender a nadie y da a uno lo suyo. De estos preceptos fundamentales derivan muchas otras reglas particulares que la naturaleza, es decir, la razón y la equidad inspiran a los hombres”. DIDEROT, Denis; DʼALEMBERT, Jean le rond. La enciclopedia: selección de artículos políticos. Trad. Ramón Soriano y Antonio Porras. Tecnos; Madrid, 1986. Pág. 41.
[v] HERVADA, Javier. Escritos de Derecho Natural. Ediciones Universidad de Navarra; Pampona, 1993. Pág. 780.
[vi] GOLDSCHMIDT, Werner. Introducción Filosófica al Derecho. La Teoría Trialista del Mundo  Jurídico y sus Horizontes. 6º edición.. Ediciones De Palma; Buenos Aires, 1987. Pág. 662.
[vii] VICO, Giambattista. Ciencia Nueva. Trad. Rocío de la Villa. Editorial Tecnos; Madrid, 1995.
[viii] BRIX, Laura y MCKEE, Katharine., Op. Cit., Pág. 13.
[ix] Ídem, Pág. 19.
[x] Íbid.
[xi] Ídem, Pág. 14.
[xii]esa realidad a la que alude el consumismo jurídico pretende aprehender a "todos" los consumidores, cuando el mercado -por su parte- le señala la complejidad, diversificación (¿sofisticación?) de lo económico financiero de nuestro tiempo que, no siempre, el derecho recepta en sus justos términos". BONFANTI, Mario A. Derecho Del Consumidor y Del Usuario. Abeledo Perrot; Buenos Aires, 2001.Pág.108.



miércoles, 4 de julio de 2012

La Voz del Consumidor [Programa]




Al servicio de todos

LA VOZ DEL CONSUMIDOR es un espacio único en su género, conducido por el reconocido especialista Crisólogo Cáceres, en el cual se abordan los múltiples problemas que afectan a los consumidores del país. Temas como la salud y seguridad, los servicios públicos, el acceso a la justicia, la publicidad comercial engañosa, etc, son tratados de manera sencilla por expertos que brindan su concurso en cada programa. Las líneas telefónicas se mantienen abiertas.
El programa se transmite de lunes a viernes de 9 a 10 de la mañana en:



21 de Marzo 2012 -  Conversación con Isabel Pons, profesional de la prestigiosa organización española de consumidores ADICAE sobre la problemática de los usuarios del sistema financiero de ese país y las campañas realizadas por su organización para defender los derechos de los consumidores en tiempos de crisis:


Con Luis Daniel Bouroncle Maldonado, Intendente del Departamento de Supervisión de Servicios al Usuario y de Actividades informales dela SBS: Sobre tasas y comisiones Financieras.







Con Luis Daniel Bouroncle Maldonado, Intendente del Departamento de Supervisión de Servicios al Usuario y de Actividades informales dela SBS: Sobre las Modificaciones al Código de Protección y Defensa del Consumidor.







Próximamente más programas...

lunes, 2 de julio de 2012

La reciente Ley Nº 29888


Ley que modifica la Ley 29571 CÓDIGO DE PROTECCIÓN Y DEFENSA DEL CONSUMIDOR, y la Ley 28587 LEY COMPLEMENTARIA A LA LEY DE PROTECCIÓN AL CONSUMIDOR EN MATERIA DE SERVICIOS FINANCIEROS, SOBRE TRANSPARENCIA DE LA INFORMACIÓN Y MODIFICACIONES CONTRACTUALES



  PDF Ley Nº 29888